miércoles, 24 de junio de 2020

La felicidad



En la otra ladera de la montaña,
el bien, lo legal, lo correcto;
mientras nosotros tocábamos la guitarra
rodeados de miseria y bajo un techo de barro.

La felicidad la tenían ellos,
y la sentíamos nosotros.

sábado, 30 de mayo de 2020

Tú, de quien han creado un modelo del que huir.
Tú, que debiste verme como un pajarillo
con la puerta de la jaula recién abierta.
Tú, que decidiste alejarte de este mundo
que se devora y nos consume.

Tú, el hombre de las sombras,
de la mirada perdida,
ese al que se finge ignorar.

Eres tú quien llora conmigo
de tristeza, rabia e impotencia.
Eres tú, el que no tolera,
quien no se doblega,
el que se rebela solo con existir.

Tú, desde cualquiera de tus
criminalizadas dimensiones.


martes, 1 de octubre de 2019

La flor de El Principito

Ya no está en edad de reafirmarse,
algo que, por otra parte,
no depende de los inviernos cumplidos.
Aunque no lo diga en voz alta,
por miedo a que se desvanezca el hechizo,
él es, desde hace mucho tiempo,
alguien seguro de sí mismo.

Sabe exactamente lo que es capaz de dar,
y sabe lo que quiere.
Camina entre arrugas,
cerveza y camisas remangadas.

Parece enredarse en la meticulosa elección
de una pomposa prosa con tiro certero,
y una vez deshojado,
de su tallo no deja de brotar
una incesante savia cristalina
que nutre a lxs peregrinxs del desierto.


sábado, 28 de septiembre de 2019

Recuerdos

Con mirada de niña me dijo que quería que
le pintase las uñas del mismo color que las mías.
La niñez le asoma por sus ojos, vestidos de inocencia.
Nunca fuimos tan inocentes ni seremos tan fuertes como ella.


Se pasa los días entre recuerdos curados,
quizá para las noches reserve los recuerdos en carne viva.
Caras, colores, mares e historias que no merece perder.
Tesoros que nos dan sentido y nos enseñan a vivir.

Tú sabes mejor que yo que es ahora cuando aflora la esperanza,
y mis recuerdos me dicen que tú sabrás ser el Sol de cada verano.

lunes, 3 de junio de 2019

Cambio de piel


Recuerdo aquella tarde en el paraíso,
estaba ahí vestido con unas gafas de sol
y en su mano, una ramita de hierbabuena.
Sabía que ése sería uno de los recuerdos
que me acompañaría durante mi vida.

Rozando lo poético
y sobrepasando lo simbólico,
le miraba cantar y le oía sonreír.
Del caos nace su belleza,
y de sus negros ojos
mi ruptura con el mundo.

No sé si fue esa noche en la que empezó todo,
ni si él fue la llave para abrir una puerta
que estaba oculta por las tinieblas de la rutina,
lo que sí sé es que al evaporarse,
como lo hacían nuestras gotas de sudor
con el vaivén de las cortinas,
derramó parte de su esencia en mi piel.

Yo, que con los meses había perdido la esperanza
de volvernos a encontrar,
me sorprendo sintiéndole
en cada uno de mis cambios de piel,
como si fuese la tinta de un tatuaje
que nunca acaba de secar.

domingo, 17 de febrero de 2019

Simulando anarquía

Abanderado sin banderas,
crítico sin criterio,
científico sin probeta.

Abanderas la integridad,
y nunca has llegado a estar completo.
La ira te hace saltar de la trinchera,
cargado de balas y sin escudo,
pues sabes que tú mismo eres el único
que puede hacerte daño, y nunca lo harás.

Juegas simulando anarquía
mientras editas las normas
de tu propia religión,
endiosada a tu favor.
Principios que repites
como mantras escupidos
con la bilis de la razón.

Criterio supremo,
inflexible desatino,
que se hunde en el fango de tu ego,
que todo lo cubre y todo lo oxida.

La certeza se te escapó
y crees tenerla presa,
probando en ella tus teorías,
testando sobre lo que no existe,
entre laberintos de miedo y decepción.

Tan vanidosamente alejado
de los placeres mundanos
y tan omnipresente,
mendigando atención menospreciada,
y un arco iris sin color.


martes, 29 de enero de 2019

Querida transición


Tiempo de cambios:
Hablamos de emprender caminos
y cerrar etapas,
olvidándonos de lo que ocurre
entre aquellos inicios y estos finales.

Qué injustos somos con las transiciones,
que tanto nos enseñan y sedimentan,
que nos permiten escarbar y destruir,
imaginar y cumplir.
Transiciones que llegan antes que los finales
y que cualquier principio,
mudándonos la piel,
y ayudándonos a conservar el alma.

Una transición es un matiz de esos
que hay quien se atreve a obviar,
haciendo suyo el "conmigo o contra mí";
una transición es dudar,
temer y suspirar; es sonreír y avanzar.

En las transiciones parecemos perdidos,
pero en realidad, nos encontramos a nosotros mismos
intentando incorporar a nuestro ser lo que dejamos atrás.
Tonalidades que enriquecen una escala de colores
nacida en blanco y negro; ahora, infinita.

El verde de aquella pared y el azul de sus ojos
se abren paso entre el ocre de aquel salón
y el lila de las calles, para dar luz al mar en el que
se apagará mi transición, que volverá,
no sé cuando, con una vela entre sus branquias.

                                                                                    *la mirada es de J.C.

viernes, 25 de enero de 2019

Corazones a la deriva

Te sale quererle a él, y no finges.
Igual que cada noche esperas a que ella llegue,
con la cena enfriándose sobre la mesa,
porque cuando la ves cruzar el umbral de la puerta,
tú ya solo piensas en el postre.

Sientes que a él nunca le podrás dejar,
está tan grabado en tu piel,
que no es solo un tatuaje más.

Y luego está ella, que, 
aunque no buscaba cruzarse con tu mirada,
terminó por fusionar vuestros océanos.
A partir de ahí te hiciste marinera,
sin confesar lo que a todas luces era evidente,
y que a ella, sin que tú lo supieras, no le importó.

Cada noche llegaba tarde a casa para que a él
le diese tiempo de decirte cuánto te echaba de menos,
tú sonrieses, y tachases un día más 
de aquel calendario que os separaba.

.
Y así transcurrían las noches: entre cenas frías,
teléfonos ardientes y corazones a la deriva.

                                                                              *la mirada es de P.G.

sábado, 29 de diciembre de 2018

La culpa


Culpa. Culpables. Culpabilidad.
Tuya. Nosotros. Mía.
Que te frena,
os sabe a excusa,
esconde mi cobardía.

Culpable por hacer,
culpable por no haber hecho,
culpable por lo malo,
y también,
culpable por lo bueno.

Entre latigazo y latigazo,
una sonrisa,
que no dura demasiado,
la herida se abre,
y te recuerda
que sigues siendo culpable.


domingo, 23 de diciembre de 2018

Demasiado tarde


Quizá un día salgas y nunca más vuelvas a casa,
quizá, un día, unas pruebas médicas te cambien la vida.
Puede que entonces aflore lo que realmente es importante
para tu ser, y ya sea demasiado tarde.

Demasiado tarde para escapar de una vorágine aplastante,
que derrota y anula las emociones más puras,
que pone un cristal entre tu cuerpo y la Luna llena,
que aísla tu mente del color y distorsiona las horas.



Y es demasiado tarde porque estás bloqueada,
y, un miedo, que ni si quiera sabes de donde procede,
te ata. Una vez más, abuela, llevas razón:
"El miedo es libre y cada uno tiene el suyo".
Miedo y culpabilidad,
responsabilidad y ganas de llorar.

El pulso acelerado, tu cuerpo enfermando
y tu mente marchitándose
entre convencionalismos y discursos vacíos.
Sigues dejándote matar en una guerra
que no te pertenece,
porque tú nunca fuiste de guerras.
No hay nada más podrido que una guerra.


domingo, 18 de noviembre de 2018

Ni siquiera estaba yo


Un quiero y no puedo, o quizá,
un puedo y no quiero,
guiaban tus pasos disfrazados de serenidad
por un camino que ni te molestaste en conocer.
Andabas en línea recta sin prestar atención
a las curvas naturales del sendero,
pisoteabas las flores y embarrabas el verde.
Solo querías llegar al final
antes de que se te acabase el tiempo.

En apenas unas páginas quedó encerrado
aquel dolor desbocado que galopaba sin control
por un desierto de tierra,
en el que el único habitante eras tú.
Ni siquiera estaba yo.

No fuimos conscientes del agujero negro
en el que caí y al que tú te asomaste,
aún no sé para qué.

Meses de podrida oscuridad
que ahogaban y encogían,
que destruían mi cabeza y
trituraban mi corazón.

Todavía me resiento de los golpes
que tu sonrisa me daba y
de la culpa con la que me atabas.
Todavía me hago pequeña
si recuerdo aquel invierno.


jueves, 25 de octubre de 2018

Sin contrincantes


Me desordenas. Me revuelves. Descolocas.
Explotas dentro de mí cientos de canicas
que chocan, se rompen y fusionan.

Te observo con la mente en negro
y letras blancas.
Me apagas. Me cuestiono. Revivo.

Escapas de los bombardeos buscando
mi lucidez, que se tambalea.
Me vacías. Me lleno. Te siento.

martes, 16 de octubre de 2018

Y, de repente, tú


Y, de repente, Granada.
Y, de repente, tú.
Tú abriendo y entornando puertas
desde un sofá con vistas al Albayzin.

Tú y esa sonrisa lisérgica mezclando realidades
que amurallas con metal y fuego.
Estereotipado hasta la extenuación,
y con algo de acierto en ello,
eres morador de tus cadenas
y de los sueños que una vez tuviste.

Y, de repente, te quedas con todas mis palabras
sumergiéndome en la paz que a ti te falta.
Solo ahí comprendo que tú nunca entregarías Granada.

Dices que te haces mayor, 
y yo solo veo tus ojos de vidrio marrón 
al imaginarte con 30 años más,
ojos que callan y hablan,
y te conectan con ese mundo
que tanto odias y tanto amas,
en el que la fruta cae de los árboles sin que nadie la recoja
y los rebaños caminan por Gran Vía detrás de una estela invisible.

Y, de repente, tú,
que escapas y te enfrentas,
te dañas y te rompes,
te coses y tatúas,
te dueles y cobijas.

Y, de repente, tú,
desnudo en la colonia de la rebeldía,
parte de esa naturaleza relegada a las postales,
perfumado de romero y hierbabuena,
con los pies bautizados en tierra.

Y, de repente, tú,
en el Paseo de los Tristes,
con la Alhambra como telón de un fondo iluminado 
para quien quiera apreciarlo.

Y, de repente, tú,
que ya nunca serás fugaz.

domingo, 30 de septiembre de 2018

Él


Él es un artista de la seducción,
un enamorado de la vida,
que disfruta de cada atardecer como si fuera el primero,
y se entrega como si cada noche fuera la última.

Él, que da las gracias por cada día en La Tierra,
se conforma con lo más grande:
poder seguir haciéndolo.

Seguir corriendo, riendo y bailando
desde Mauritania a Barbados,
pasando por La Mancha,
y quedando por siempre atrapado en Gadir.















Él, a quien La Caleta recordará cada 26 de abril,
cantándole a las once de la mañana,
pensaba que nunca sería de nadie,
hasta que un tres de julio su corazón empezó a latir
al ritmo que aprendía a hacerlo el de Ella.

lunes, 24 de septiembre de 2018

Aquel verano


El último día de aquel verano terminé de leer el libro de Marta.
El libro de las mil historias y sentimientos que viajó conmigo.
El verano de Cádiz.
El verano de la nada al todo y del todo a la nada,
de lo efímero de la vida,
de los cuerpos sin vida y de la vida a raudales.

El verano en el que descubrí que un atardecer puede hacerte sonreír,
y el eco de tus propios pasos, derrumbarte.
El verano de la libertad reflejada en las aguas de la cala del amor,
de espaldas descubiertas y corazones llenos.

El verano del presente y no más futuros
que empezó esbozando la negrura de su mirada
y que acabó tallado en los ojos de fondo tricolor
en los que se recuerda una noche de agosto,
resguardado bajo las sábanas de la cubierta de un barco pirata.


El verano que tuve que esperar al último día
para conocer un cielo radiante de malvas y añiles luciendo sus mejores galas.

sábado, 22 de septiembre de 2018

.


Es raro,
pero hay gente 
que aprende a leerte
sin mucha letra.




domingo, 26 de agosto de 2018

La sal de Gadir

La Caleta. Agosto del 18

Cádiz es un camino de luz
que arropa al sol cuando se esconde.
Cádiz es dar la bienvenida
al atardecer con un aplauso;
es la cara de quien, al doblar una esquina,
ve por primera vez su grandiosa Catedral.

Cádiz es agua y laberintos,
que lejos de perderte,
te encuentran con el mundo y su pasado.
Ciudad milenaria, donde converge y fluye la vida.
Ciudad que enriquece su espíritu
con los jirones de alma que nos dejamos en sus orillas.

lunes, 16 de julio de 2018

A pocos centímetros de la piel


Gargantas que se duelen al cantar,
cuerpos y miradas que estremecen.

Vaciarse hasta quedar desnudo 
frente al que bebe del dolor que, 
nota a nota, te sacudes.

Desgarro poético y elástico
que alimenta corazones heridos 
de una desazón inexplicable.

La voz, 
cuando sale del alma, 
no es voz.

Una voz rota,
que se quiebra,
que te llora.

El cuerpo y la pureza,
la melodía y el abismo,
el desgarro de la música,
y la suerte de sentir.

lunes, 18 de junio de 2018

Tan lejos...

Nos turnábamos tu mano para que no te sintieras solo,
para no sentirnos solos.
Hombre sencillo de los de antes,
que marcó mi carácter y destino.
Gran pérdida que ensombreció parte de mi alma,
que antaño brillaba solo con estar a su lado.


Era una de esas conexiones inexplicables,
que al recordarlas hace que duela el corazón,
y enciende una herida que nunca cicatrizará.

Quiero pensar que sigues conmigo, que estás en mí.
Y es tu sangre,
a modo de lazos que aprietan,
la que acelera mi corazón cuando te lloro
porque no sabe cómo abrazarme desde tan lejos.

martes, 12 de junio de 2018

Un río en su cuerpo


Con delicadeza toma mi pie,
despacio empieza a deslazar los cordones de mis zapatos,
a desaflojar mis tensiones.
No recuerdo si alguien me había quitado antes los zapatos,
y si lo hicieron, logró que lo olvidara.

Lentamente desencaja el material de mi cuerpo,
con suavidad deja el calzado en el suelo mientras me mira.
- Desde la primera vez que te vi, quise quitártelos-, dijo.

La camisa, botón a botón. No quedó ni uno.
Su camisa también caía,
se abría a mi paso como la desembocadura de un río
que muestra lo que las aguas en calma no dejan ver.

Ya, piel con piel, el calor.
Calor de dos cuerpos desconocidos que se buscaban y se sonreían,
de unos dientes que mordían y unas manos que latían.

El sudor ya se secaba en su frente, su pecho ya era mi abrigo,
las respiraciones acompasadas daban paso a una noche de caricias
y besos inconscientes que abrieron la puerta de un mundo nuevo,
para él, viejo conocido.